
El ayuno prolongado: la clave para un ayuno intermitente efectivo
Claro que está de moda el ayuno intermitente, porque el ayuno funciona, pero ¿sabes cómo funciona mejor? Con el ayuno prolongado. Así que aunque el ayuno intermitente ha conquistado los medios y redes sociales como el secreto para perder peso, mejorar la salud y aumentar la longevidad, el titular tendría que ser:
“El verdadero éxito del ayuno intermitente radica en realizar antes un ayuno prolongado que limpie y restablezca a fondo tu organismo”.
Imagina tu cuerpo como un sistema de tuberías. Si están obstruidas, por más que intentes regular el flujo, nada funcionará correctamente. El ayuno prolongado actúa como ese potente desatascador. Lo que hace es una limpieza profunda de tus cañerías que pondrá a funcionar tu metabolismo de manera natural.
¿Solo dejando de comer? Sí, solo dejando de comer, pero con unas pautas y una supervisión médica y por profesionales en el ayuno, eso es lo que ofrecemos en Mi Ayuno. Con nuestro equipo podrás hacer un ayuno prolongado de forma segura y acompañada para que puedas llevarlo a cabo con éxito.
¿Cómo ayuda el ayuno prolongado en la eficacia del ayuno intermitente?
Durante milenios, nuestros antepasados cazadores-recolectores alternaban periodos de comida con largos intervalos de ayuno. No había tres comidas al día, ni snacks a media tarde. Su supervivencia dependía de su capacidad para resistir sin alimento durante horas o incluso días, mientras buscaban su próxima fuente de alimento. Y nuestro cuerpo, a nivel genético, aún conserva ese programa evolutivo.
Pero claro, hoy por hoy nuestras relaciones sociales se basan en el comer y beber: ir de tapas y vinos, tardeo… Ya no tenemos que cazar y sin embargo comemos como si tuviéramos que hacerlo. ¿Y qué decir de la ansiedad que te lleva a atracar el frigorífico y buscar chocolate como una posesa? ¿Y de la “aparente” necesidad de picotear a todas horas?
Nuestros antepasados alternaban periodos de comida con intervalos de ayuno.
Por eso, para cambiar estos hábitos, y mentalidad, necesitas hacer algo más radical que reprograme tu metabolismo: un retiro de ayuno prolongado. Ya verás, tras hacerlo te resultará muy fácil pasar 12 o 16 horas sin comer, porque tu organismo ya habrá aprendido a utilizar sus propias reservas energéticas de manera eficiente.
¿Qué pasa en tu cuerpo durante un ayuno intermitente y prolongado?
El ayuno no es solo dejar de comer. Es un proceso natural en el que tu cuerpo activa mecanismos de reparación y regeneración que no ocurren de otro modo.
Autofagia
A partir de las 12 horas de ayuno, tu cuerpo entra en un proceso en el que tus células comienzan a reciclarse, eliminando proteínas dañadas y residuos celulares. Es como si tu organismo realizara una limpieza interna profunda, deshaciéndose de lo viejo para dar paso a lo nuevo. Gracias a ello tu cuerpo se desinflama y rejuvenece.
Cetosis
Tras 24 a 48 horas sin ingerir alimentos, tu cuerpo agota las reservas de glucógeno y activa el switch metabólico. En este punto, comienza a utilizar las grasas como fuente principal de energía, generando cetonas, que se convierten en un supercombustible alternativo. Esto potencia tu rendimiento físico y mental, reduciendo la inflamación y protegiendo tus células.
Producción de hormona de crecimiento
Después de 48 horas de ayuno, los niveles de hormona de crecimiento pueden aumentar hasta cinco veces. Esta hormona es crucial para preservar la masa muscular, acelerar la quema de grasas y mejorar la recuperación celular.
Tras 24-48 horas de ayuno, mejora el rendimiento y se reduce la inflamación.
Reducción de la inflamación
La inflamación crónica es una de las causas principales de muchas enfermedades modernas, como la diabetes tipo 2 o las enfermedades cardiovasculares. El ayuno prolongado reduce los marcadores inflamatorios en sangre, proporcionando un efecto terapéutico y preventivo.
Fortalecimiento del sistema inmunológico
Estudios recientes revelan que un ayuno prolongado estimula la regeneración de células inmunitarias. Esto fortalece tu cuerpo para combatir enfermedades y mejora su respuesta ante amenazas externas. «Cuando una persona enferma pierde el apetito o la sed, suele ser señal de que su sistema inmunitario está trabajando a toda máquina», explica Colleen Tewksbury, dietista y profesora de Ciencias de la Nutrición en la Universidad de Pensilvania (Estados Unidos).
La ciencia tras el ayuno terapéutico
El ayuno se ha convertido en un campo de estudio científico cada vez más sólido. Hoy queremos ampliar la información de nuestra página Ayuno y ciencia. En ella, además, te contamos la historia del ayuno y hablamos del método Buchinger, del cual partimos.
Andreas Michalsen, profesor de medicina clínica lleva años investigando en el prestigioso Charité de Berlín cuál es la alimentación adecuada para vivir más y mejor. Asegura que el ayuno terapéutico empuja los límites del envejecimiento y revoluciona el ritmo de nuestras vidas.
El documental de ARTE, Le jeûne, enquête sur un phénomène, también explora cómo el ayuno prolongado puede fortalecer el sistema inmunológico y potenciar la eficacia de ciertos tratamientos médicos. En el caso del cáncer, estudios sugieren que ayunar antes de las sesiones de quimioterapia favorece la infiltración de las células T, las “células asesinas” del cáncer, debilitando así las células malignas.
Un estudio publicado en la revista Cell Stem Cell reveló que el ayuno prolongado no solo reduce el daño en las células inmunes, sino que también provoca la regeneración de un sistema inmunológico completamente nuevo, lo que refuerza la idea de que el ayuno no solo ayuda a perder peso, sino que literalmente reinicia varios procesos fundamentales del organismo.
Otras instituciones que están investigando cómo el ayuno ayuda en la salud y en la longevidad son: Buck Institute, Valter Longo Longevity Institute y el Longevity Institute de la Universidad de Barcelona.
¿En qué países se incentiva el ayuno?
Aunque todavía hay cierta reticencia por parte de algunos sectores médicos, varios países ya reconocen los beneficios del ayuno prolongado, algunos incluso lo han integrado en sus sistemas de salud pública.
- Alemania: Pioneros en el reconocimiento del ayuno terapéutico, el sistema de salud pública alemán financia tratamientos basados en el ayuno para enfermedades crónicas como la poliartritis, el asma, la fibromialgia y la diabetes tipo 2. Clínicas como Buchinger Wilhelmi son referentes mundiales.
- Polinesia Francesa: Ha sido uno de los primeros territorios en incluir el ayuno dentro de sus políticas de salud pública, promoviendo esta práctica como una herramienta para mejorar la salud metabólica de su población.
- España: Aunque el reconocimiento oficial aún es limitado, el ayuno intermitente ha ganado popularidad. Universidades como la de Granada y la Pública de Navarra han liderado estudios que demuestran su eficacia para la pérdida de peso y la mejora de la salud cardiovascular.
- India: A través del Ministerio de AYUSH, se promueven prácticas tradicionales como el ayuno dentro de los enfoques de medicina natural, alineados con la filosofía ayurvédica.
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Japón: Aunque la medicina Kampo está reconocida oficialmente, el ayuno terapéutico aún no forma parte explícita del sistema de salud, aunque las prácticas de restricción calórica son comunes.
El ayuno prolongado como el primer paso hacia el ayuno intermitente
El error está en querer empezar directamente con el ayuno intermitente sin haber preparado el cuerpo. Tal y como te contábamos al principio del artículo: en unas cañerías sucias y obstruidas el agua no va fluir tan bien como en unas limpitas y sin adherencias.
El ayuno prolongado prepara tu organismo para un ayuno intermitente efectivo.
El ayuno prolongado es el desatascador que limpia tu organismo en profundidad. Además, activa los mecanismos de autofagia y cetosis. Una vez que tu cuerpo ha experimentado este proceso profundo, las ventanas de ayuno intermitente (12, 14 o 16 horas) se vuelven más sostenibles y beneficiosas.
Y algo muy importante, el hacer un ayuno prolongado reduce las sensaciones de hambre extrema y ansiedad que muchas personas experimentan al comenzar con el ayuno intermitente. Esto es así porque el metabolismo se adapta a funcionar con las reservas de energía almacenadas.
De todas formas, si prefieres comenzar por el ayuno intermitente en nuestro libro “Mi ayuno” decimos: “Desde Mi ayuno proponemos a muchos de nuestros clientes hacer un ayuno intermitente de como mínimo 12 horas para ver cómo se adapta su organismo a esta situación de ayuno y, en función de cómo responda su organismo y de la dificultad que tenga (por sus circunstancias de vida), ir aumentando progresivamente hasta el ayuno intermitente de 16/8”.
¿Qué quieres lograr con el ayuno intermitente o prolongado?
Es importante que antes de hacer un ayuno intermitente o prolongado te pares a pensar en qué quieres lograr al hacerlo, y por qué y para qué hacerlo.
Tal y como lo vemos nosotros, el ayuno no se trata de aguantar el hambre, sino de permitir que tu cuerpo active un poderoso mecanismo para curarse, renovarse y fortalecerse. El ayuno prolongado es la puerta de entrada a un ayuno intermitente efectivo y sostenible en el tiempo.
En Mi Ayuno, te ofrecemos retiros presenciales en diferentes centros de España y programas online supervisados para que vivas esta experiencia de forma segura.
Aquí podrás ver los próximos retiros de ayuno. Y recuerda que estamos aquí para resolver cualquier duda en función de tu edad, situación física y estado de salud.
Porque tu salud nos importa mucho.